Acaba de celebrar sus 25 años de consagración con una misa solemne. Pertenece al Monasterio de las Madres Concepcionistas. Asistió el arzobispo de Quito.

“Me entrego nuevamente de todo corazón a la familia de este Monasterio para aspirar de este modo a la percepción de la caridad evangélica en el seno de la Santa Madre Iglesia”, dijo emocionada la religiosa, Lila Delgado Gualán, al cumplir 25 años de consagración y permanencia en el Museo de las Madres Concepcionistas de la ciudad de Loja.
Una eucaristía
Las bodas de plata de consagración fueron celebradas con una eucaristía solemne, el pasado 19 de agosto de 2026, en la capilla de las Madres Concepcionistas, con la presencia del arzobispo de Quito, monseñor Alfredo José Espinoza Mateus; el obispo de la Diócesis de Loja, monseñor Walter Heras Segarra, familiares de la Hermana, sacerdotes, diáconos e invitados especiales.
Monseñor Walter Heras Segarra, en la misa que la presidió, destacó la decisión de sor Lila de entregarse a Dios, luego de concluir con éxito sus estudios secundarios e ingresar al primer año de Medicina en la Universidad Nacional de Loja, pero que, luego de ir a rezar en la capilla de las Concepcionistas, se sintió atraída por la religión hasta tomar, finalmente, los hábitos.
Manuel Juventino Delgado Sigcho, padre de la Hermana, visiblemente feliz, dijo que, en un inicio, cuando salió de El Pangui, cantón de Zamora Chinchipe, donde residió ella desde los ocho meses de edad, sintió nostalgia porque se apartaba del hogar, pero hoy, según confesó, siente alegría porque la única religiosa de la familia está cumpliendo 25 años de servicio a Dios y a la comunidad.
A España
El feliz progenitor narró también que la religiosa Lila, una vez que tomó los hábitos, viajó a España, donde permaneció alrededor de tres años, hasta que enfermó de la rodilla y los médicos ibéricos anunciaron que le amputarían la pierna, decisión que no gustó a las Hermanas del Monasterio que dispusieron su regreso al país, concretamente a Loja, para luego llevarla a Cuenca, donde sanó por completo su dolencia.
La hoy religiosa, lojana de nacimiento e hija de padres, asimismo, lojanos, cursó sus estudios primarios en la escuela Tumbes Marañón; los secundarios en el colegio Ecuador Amazónico, establecimientos de El Pangui; y los superiores (un año de Medicina) en la UNL.
Vela por las religiosas
Desde niña tuvo siempre apego por la medicina porque le gustó que las personas se mantuvieran sanas y para ello no dudaba en preparar las aguas de hierbas y ahora, con un año de estudios médicos, vela por el bienestar corporal del resto de Hermanas del Monasterio lojano.
- PARA SABER
Sus padres Manuel Juventino Delgado Sigcho y Amada Gualán Namicela, oriundos de Loja, procrearon siete hijos.