La lección del Perú

Aunque faltan pocas actas por contabilizar, parece irreversible el triunfo en las elecciones presidenciales del Perú del candidato Pedro Castillo, quien no ha tenido recelo alguno para proponer al pueblo peruano, un plan de gobierno identificado con las posiciones más radicales de la izquierda jurásica y del autodenominado «socialismo del siglo XXI».

Creemos que la democracia es el único sistema político en cuyo marco deben producirse los cambios necesarios para buscar la equidad social, eliminando la exagerada brecha que existe entre los pocos privilegiados que concentran la riqueza y la gran mayoría de la población que recibe por «goteo» los recursos económicos que contribuyen a crear con su trabajo.

El «socialismo del siglo XXI» no es la alternativa para mejorar las condiciones de vida de la población, por medio de una justa redistribución de la riqueza. Su propuesta autoritaria solo ha complicado la situación de América Latina, llegando a instaurar verdaderas mafias en los gobiernos de los países en donde han asumido el poder político.

Lo que ha pasado en el Perú nos deja una clara lección. Tampoco son una alternativa para América Latina las democracias que han obtenido importantes niveles de crecimiento económico, pero, que no han sido capaces de lograr la equidad social, por medio del único camino posible: quien más ingresos tiene mayor debe ser su aporte para la impostergable redistribución de la riqueza.

Gustavo Ortiz Hidalgo

gortizhidalgo@yahoo.com

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