La Organización Internacional del Trabajo define la empleabilidad como “la aptitud de la persona para encontrar y conservar un trabajo, para progresar en él y para adaptarse al cambio a lo largo de la vida profesional”.
Encuestas dirigidas a estudiantes que egresan de las universidades, tanto públicas como privadas, consideran que no están lo suficientemente preparados a nivel profesional. De hecho, un 90 por ciento opina que es necesaria una formación adicional para adecuar su perfil a las demandas laborales.
La empleabilidad es la gran asignatura pendiente de la Universidad, lo que hace que los egresados piensen que la formación universitaria no es la mejor vía para lograr una opción laboral. En un mundo cada vez más competitivo y en constante evolución, es crucial que las instituciones educativas se preocupen por formar profesionales con los conocimientos y habilidades necesarias para insertarse de manera digna en el mercado laboral.
Las universidades tienen la responsabilidad de diseñar planes de estudio actualizados y acordes a las demandas del mercado laboral, establecer alianzas con empresas y organizaciones para implementar programas de prácticas profesionales, pasantías y proyectos de investigación que permitan a los estudiantes aplicar sus conocimientos en contextos reales y adquirir experiencia laboral. Es fundamental que las universidades fomenten el emprendimiento y la innovación entre sus estudiantes para que puedan crear sus propias oportunidades laborales y contribuir al desarrollo económico y social.
La responsabilidad de las universidades en la empleabilidad de sus egresados es un aspecto crucial para garantizar la calidad de la educación superior y el éxito de sus estudiantes en el mercado laboral. Solo a través de una educación integral y orientada al mundo laboral las universidades pueden cumplir su misión de formar ciudadanos preparados para enfrentar los desafíos actuales y futuros.
Pedro Piedra García