
Dejando de lado las peleas de barrio y el desconocimiento, aunque pretendan darle un carácter político a la medida, hay que darle un carácter económico. Para empezar, el IVA es un impuesto regresivo, es decir afecta más a quienes menos tienen. Es verdad que somos uno de los países con IVA más bajo por debajo de Panamá que tiene un IVA del 7% y de Paraguay de 10% y países como Argentina o Uruguay tienen IVA de 21% y 22% respectivamente.
El problema es que la canasta básica del país ya sobrepasa los 780 USD y dependiendo de las ciudades incluso sobrepasa los 800USD. Incrementar el IVA al 15% implicaría un incremento en 208 productos de los 359 de la canasta básica. De los 151 productos restantes se encuentran alimentos (no todos) y servicios básicos, pensiones educativas, seguros de salud, entre otros.
Los productos que sí incrementaría el precio son bebidas alcohólicas, ropa y zapatos, electrodomésticos, combustibles, celulares, servicios bancarios, plataformas digitales, pasajes de avión, telefonía celular, juguetes entre otros.
A esto hay que agregar productos que no están dentro de la canasta como vehículos nuevos, locales comerciales entre otros. Si bien la situación actual del país, exige medidas urgentes, es importante pensar en los costos y beneficios. Este tipo de medidas, deberían tener una fecha de caducidad, ser regulados. Si el costo de vida se incrementa, directa o indirectamente nos perjudica a todos.
Santiago Ochoa Moreno
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