La Conferencia General de la UNESCO sostiene que la paz no significa solamente ausencia de conflictos armados, pone de manifiesto que no hay paz cuando existen flagrantes violaciones de los derechos humanos o desigualdades sociales puesto que la paz tiene un contenido que es la exigencia de justicia entre las sociedades y el reconocimiento de la igualdad y la dignidad de todos los pueblos y las culturas. La paz es uno de los máximos valores de la existencia humana, se conecta con todas las dimensiones de la vida: interpersonal, intergrupal, nacional e internacional, es un proceso dinámico en constante cambio y construcción.
La violencia puede ser considerada como la privación de derechos humanos fundamentales, específicamente hacia la vida, las libertades, la búsqueda de la felicidad, equidad y prosperidad, también puede considerarse como la disminución del nivel real de satisfacción de las necesidades básicas por debajo de lo que es potencialmente posible. Es una actitud o comportamiento que constituye una violación o una privación al ser humano de una cosa que le es esencial como persona (integridad física, psíquica o moral, derechos, libertades).
La violencia estaría directamente relacionada con la insatisfacción de las necesidades humanas básicas desde una perspectiva de inequidad estructural. Romper con el círculo de la violencia y conflictividad social requiere un cambio urgente en todos los niveles, desde una construcción social colectiva hacia la satisfacción de esas necesidades pero como señala Federico Mayor Zaragoza, Ex Director General de la UNESCO, ha llegado el momento de sustituir la razón de la fuerza por la fuerza de la razón, sustituir la violencia por la conciliación, por la palabra, por el diálogo, debemos desde nuestros espacios más cercanos cambiar la tradicional cultura de la guerra por una cultura fundamentada en la paz y no violencia como un procesos individual y global de cambio hacia una necesaria Cultura de Paz.
Santiago Pérez Samaniego
Twitter: @santiagojperezs