Hacer lo imposible, posible: el reto del 2025

Cerrar un año y dar la bienvenida a uno nuevo tiene un significado profundo. Es un momento propicio para “llenar nuestras lámparas de aceite”, valorar lo vivido y proyectarnos hacia nuevos comienzos. Es también una oportunidad preciosa para creer, esperar y soñar.

En este nuevo año, demos un paso al frente. Digamos con convicción: ¡presente!, ¡aquí estoy!, ¡cuenten conmigo! Despojándonos del peso de viejos esquemas, de pensamientos que nos limitan, de la apatía y la falta de ilusión. Atrevámonos a soñar en grande, a ampliar los horizontes.

Comencemos hoy mismo, abriendo las puertas de esa prisión donde nuestras ilusiones están atrapadas, junto con la certeza de que podemos hacer posible lo imposible. Descubramos la fuerza que nos impulsa hacia lo mejor, la que nos pone en marcha con determinación y entusiasmo. Hagamos un inventario de nuestras creencias y conservemos solo aquellas que alimentan nuestra fe y esperanza. Con ellas, construyamos ese mundo mejor que siempre hemos soñado: un mundo más justo, más amoroso y humano.

La diferencia entre poder y no poder hacer posible lo imposible, está en el límite que nos hemos puesto nosotros mismo. Para hacer realidad un sueño es necesario derrotar el miedo y la falta de fe. Porque detrás de cada sueño que no lo he soñado, detrás de cada horizonte al que no me he acercado, detrás de cada miedo al que le he tenido miedo, detrás de cada dolor que aún no he sanado, detrás de cada grito que he callado, está el límite de nuestro limite.

Para hacer realidad lo posible, es preciso intentar lo imposible cuantas veces sea necesario. Solo entonces serán posibles tierras y cielos nuevos y nosotros habitaremos esos sueños.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *