Las demostraciones de afecto en la relación siempre generan emociones de alegría, sentimientos de felicidad y aunque no parezca alimentan y unen los lazos de amor en la pareja, tan necesarios e importantes para mantener en el tiempo una relación sana, sin que esto quiera decir que existen parejas que estén alejados de los conflictos. Pero si recordando que mantener una relación sana implica respeto hacia su cónyuge y uno mismo, de tal suerte que se genera igualdad y equidad en la convivencia.
La relación se sostiene si existe un sentimiento recíproco de atracción, respeto y admiración hacia el otro; es decir, ser responsables de la propia felicidad y la de su pareja, toda vez que el amor implica respeto mutuo, produciendo una relación equitativa, sana y asertiva.
Es necesario no confundir el sentimiento de amor con emociones parecidas, por ejemplo, ese amor de tipo romántico que se da en el inicio de la relación, no es ni por menos, un pagaré de que la relación será duradera; por el contrario, muchas veces puede ser efímera, pues no se fundamenta en la realidad, ya que su relación se basa en la idealización de su pareja.
El amor es un acto de entrega, de darse uno mismo completa y voluntariamente a su pareja sin reservas, manteniendo una comunicación asertiva, brindando demostraciones de afecto, compartiendo la filosofía de vida, la economía y gastos, responsabilizándose de la educación de sus hijos, siendo equitativos en las tareas del hogar, disfrutando de los tiempos de ocio, manteniendo buenas relaciones con amigos y familiares, expresando su amor, hace que su relación con su cónyuge sea realmente importante y por tal razón digna de cuidarla.
Estos aspectos generan seguridad, alegría, admiración por la pareja y sostiene en el tiempo la relación. Recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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