Espejismo estatal: la ilusión que no resuelve problemas

Estoy convencido de que la reciente fusión de ministerios y despido de 5.000 servidores públicos es, más que una solución, un espejismo que distrae de los problemas reales del Estado. El gobierno intenta vender una idea de reducción y eficiencia que, al analizarla con datos y contexto, simplemente no se sostiene.

Primero, despedir menos del 1% de la planta estatal no representa una verdadera reducción burocrática. Por otro lado, anunciar nuevas plazas para jóvenes revela que, en realidad, no hay un ahorro neto significativo. Cambiar nombres y fusionar ministerios es solo un maquillaje; la descoordinación y la mala gestión seguirán intactas si no se atacan las causas profundas.

Lo que más preocupa es que el verdadero desafío no es la cantidad de empleados, sino cómo se usan los recursos. Ministerios clave ejecutan menos del 20% de su presupuesto, lo que demuestra que el problema está en la incapacidad de gestionar, no en falta de fondos. En lugar de despidos y fusiones, necesitamos fortalecer la ejecución y la planificación.

También llama la atención que se ignore la enorme brecha de evasión tributaria que supera ampliamente los supuestos ahorros de estas medidas administrativas. Si se recaudara no más del 10% de lo que se pierde por esa vía, el Estado contaría con mucho más dinero para invertir en servicios y desarrollo.

En conclusión, este decreto no es un avance real, sino una ilusión que puede generar falsas expectativas y tensión social. La verdadera eficiencia estatal llegará cuando se enfrenten los problemas de raíz: control del gasto, aumento en la recaudación y mejoras en la gestión pública. Hasta entonces, seguirán vendiéndonos espejismos que no reflejan la realidad ni ofrecen soluciones.

Santiago Paúl Saraguro Jaramillo

santiagosaraguro29@gmail.com

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