En las aulas

En una de las últimas actividades académicas que realizaba con un grupo de jóvenes, muchas mujeres de edades de 14 a 17 años, levantaron su voz en referencia a palabras emitidas a ellas como mujeres en relación de su cuerpo y su vestimenta; en relación a adoptar nuevas formas de uniforme para evitar algún tipo de acoso.

Dicho acto las dejó llenas de dudas, miedos y sin sabores. En donde la institución educativa debería frenar los procesos de acoso escolar, no hacerlas responsables de posibles sucesos, en donde se mencionaba que no se quería problemas a fututo luego de dicha advertencia.

Es imperioso recordar los datos, en Ecuador, el 58,8% de estudiantes han sufrido violencia o acoso escolar por parte de sus pares o superiores, es por ello que es absolutamente necesario que las instituciones realicen protocolos claros y precisos, sin procesos de revictimización, menos aún de silencio por parte de quien lo sufra.

Nuestras niñas, niños, jóvenes deben crecer en entornos de cuidado y de amplitud en donde los actos ejecutados por cualquier persona dentro o fuera de las aulas puedan ser observados, analizados y de ser el caso denunciados.

No podemos enseñar desde las casas de estudio: el temor que “deberíamos” sentir al vestir, caminar, pensar o levantar nuestra voz. Los procesos de concientización deben venir de los hogares reforzados con las enseñanzas del cuerpo docente, que imparten conocimientos anexos, necesarios para vivir dignamente.

¡Las aulas deben ser libres de cualquier tipo de acoso!

Verónica Capelo

verogcapeln@gmail.com

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