En la política ecuatoriana se requieren mentes sinérgicas

Cuando un ciudadano decide adentrarse en política para promoverla como una herramienta de servicio a la comunidad, es casi seguro que se encuentre con ciertos personajes (que incluso son dirigentes de movimientos o partidos políticos) con acentuadas actitudes de envidia, egoísmo y narcisismo, dando un claro reflejo de lo que Morgenthau llamaba “animus dominandi” o ansia de poder; situación que, entre otras cosas, genera disgregación, distanciamiento y sobre todo desinterés de la ciudadanía hacia la política.

En el universo cada cosa está relacionada. Como las piezas de un reloj que separadas no tienen funcionalidad, la falta de sinergia en la sociedad nos hace vulnerables, porque intentamos solucionar los problemas de manera aislada y desde un solo punto de vista; por ello, frente a las graves circunstancias a las que nos enfrentamos, es fundamental buscar consensos y cooperación, combinando ideas e inspirándose los unos a los otros.

La sinergia se construye respetando diferencias, potencializando fortalezas, aprovechando oportunidades y subsanando debilidades. En Ecuador necesitamos, de manera urgente, promover líderes, lideresas y adherentes políticos con mentalidad sinérgica, empática, para que mediante una buena comunicación se logren, entre todos, metas trascendentales cuyo objetivo sea el bien común. El desarrollo de los pueblos se logra arrimando el hombro entre todos, en donde no solo seamos simples espectadores, sino fiscalizadores y decisores de nuestros propios destinos.

Benjamín Ludeña Guamán

benjamin.ludena@gmail.com

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