El sepulcro de la justicia

La justicia forma parte de la triada de la libertad, los otros dos pilares son: la democracia y la seguridad ciudadana. Esta triada debe funcionar de manera sincrónica para darle al pueblo libertad, esperanza, prosperidad y excelente calidad de vida. Si la triada en referencia es sólida y cada pilar cumple armónicamente sus funciones, es visible la alegría y la grandeza de los pueblos.

Cuando la corrupción debilita medularmente la administración de la justicia se genera un impedimento sustancial al ejercicio del derecho de las personas a tener un juicio imparcial y menoscaba gravemente la confianza de la población en la judicatura. La corrupción tiene varias caras y el soborno es solo una de ellas, la otra es la de la corrupción política, muchas veces más inasible e impredecible. Su amplio rango de acción le permite influir no solo en el sistema judicial sino prácticamente en todos los estamentos de la administración del Estado. Decía Ciceron: […] “La ley solo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo porque no hay juez en el mundo que no pueda comprarse con dinero.” […] Ecuador vive con gran dolor esta destrucción de la triada de la libertad; pues la justicia dejó de imperar en el ordenamiento estructural del Estado, fue contaminando a la democracia y está destruyendo a la seguridad policial y militar.

El último premio otorgado al ex presidente del Consejo de la Judicatura Wilman Terán, representa la sepultura de la justicia en nuestro país. Cada una de las concesiones realizadas: traslado a la Carcel 4 de Quito (hotel cinco estrellas); Internet, celular, equipos tecnológicos; entrada libre a “sus abogados” sin restricción de horario ni cita previa; atención médica privilegiada, horas de sol y esparcimiento; etc. Todo esto constituye una sentencia sepulcral a la justicia y al principio de dar a cada quien lo que le corresponde. Joe Barcala decía: […] “Los criminales ganan más que los políticos, por eso unirse a los primeros es una gran tentación para los segundos.” […] Esto debe cambiar; para que así suceda les deseamos: …buen viento…  y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                       

leninbpaladines@hotmail.com

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