El preguntar vacío del referéndum

El filósofo alemán Martin Heidegger advirtió que “la pregunta es la piedad del pensamiento”, porque en ella el ser humano se abre con humildad a la verdad; por ende, el no preguntar sería una impiedad. También arguyó Heidegger que hay preguntas que, bajo apariencia de profundidad, encubren el vacío del pensar. En el referéndum y consulta popular del 16 de noviembre, el presidente, como «El rey desnudo», engañado por sus asesores, plantea cuatro preguntas: tres de reforma parcial de la Constitución vigente y una cuarta que convoca a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. Los tres primeros venablos verbales que nos lanza el presidente carecen de sentido político y jurídico, pues de aprobarse la cuarta pregunta el texto constitucional vigente será sustituido por uno nuevo, así, las reformas parciales serían, entonces, modificaciones constitucionales efímeras, condenadas a desaparecer en el acto mismo de aprobar una nueva Constitución. Reformar la norma fundamental para inmediatamente reemplazarla por otra es un contrasentido lógico y una simulación del preguntar político auténtico. Heidegger a este galimatías propuesto por el presidente lo denominó Holzwege (caminos de bosque que no conducen a ninguna parte) a esos senderos efímeros del referéndum que aparentan búsqueda, pero en realidad se pierden en la oscuridad del poder. Las tres primeras preguntas son precisamente Holzwege políticos: distraen, dividen al pueblo y enmascaran el verdadero propósito de este proceso electoral, que no es simplemente reformar la Constitución de marras sino sustituirla por una nueva a la medida. En contraste, la cuarta pregunta sí encierra el auténtico preguntar político: el retorno a una fuente del derecho, al poder constituyente del pueblo. Por ello, el actuar del gobierno no es un acto de pensamiento político serio, sino de cálculo politiquero. Esto solo muestra la impostura del pensar técnico-político del presidente y sus adláteres que utilizan las preguntas no para esclarecer, sino como venablos para legitimar decisiones erróneas ya tomadas. Creo que el verdadero pensar y actuar en política comienza solo cuando las preguntas que se formulan al pueblo no ocultan sigilosamente la verdadera intención, sino que desocultan con sensatez el ser y actuar correcto en política para trasformar el destino histórico del país.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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