El peso del pensamiento de Mujica

“En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio porque aprendí una dura lección que me puso la vida: que el odio termina estupedizando, porque nos hace perder objetividad frente a las cosas. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye”, argumenta Pepe Mujica.

Este pensamiento es tan rico como la filosofía de vida de Mujica y constituye – su punto más alto- uno de los ejemplos más prodigiosos de estilo conceptista, con un tono doctrinal y de reflexión moralista, cuyo propósito tiene la virtud de tratar de enderezar el rumbo mediocre que ha caracterizado a la humanidad.

En América este juicio encontró terreno fértil para sembrarlo, pero ciertas personas, con espíritu malévolo no lo han dejado crecer. Junto a este aspecto los políticos son los que más utilizan el odio como combustible para influir en el electorado y así lograr sus propósitos, cuya consecuencia final es la violencia.

Si las cosas se siguen manejando de esta manera… ¡desengáñese! Así…no vamos a salir del problema.

No vale la pena- a la altura de este comentario- seguir escribiendo sobre los efectos de tan terrible mal, solo pienso que ha llegado la hora de recordarnos a nosotros mismos que tenemos el deber de luchar para reforzar las políticas y programas educativos con medidas preventivas que contrarresten el odio con la bondad sembrada en el corazón y la inclusión de la materia de irenología o ciencia de la paz en los pensum de estudios de los colegios y universidades. Con mucha fe, así será…

Jaime Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

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