
“El Ogro Filantrópico” es un ensayo escrito por Octavio Paz en 1979 pero que su base aún sigue siendo aplicable en la actualidad. Es más no solo se aplica al sector público, sino también al privado, obviamente con las excepciones que confirman la regla. Así como en el Ogro Filantrópico, en gran parte del sector público y del privado, quienes llegan al poder o a un cargo, son especialmente aquellos que no están capacitados para hacerlo y llegaron por procesos “democráticos”, palancas o presiones de diferentes grupos; o incluso se crearon cargos no por necesidad sino para que alguien los ocupe.
Dados los altos gastos faraónicos de la burocracia, estas personas tienen la percepción que los cargos y las instituciones están al servicio de ellos mismo y no del sus votantes, clientes o demandantes. Esto corrompe a los principios que les dan origen, lo que ocasiones corrupción ineficiencia y se convierten en un gran costo para todo un país. Como un ogro filantrópico, estos individuos dan migajas para aparentar bondad, pero sirviéndose de los demás. Dado que sus cargos son puestos o por los grupos políticos, o por aliados quienes a la final pueden terminar ejerciendo poder a favor de ellos mismos, esto ocasiona una gran crisis, no solo política o de administración, sino, social, moral y económica. Hay que dejar de lado los ogros filantrópicos, y como sociedad crear un lugar mejor.
Santiago Ochoa Moreno
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