El 24 de mayo de 2021 fue el inicio de un nuevo gobierno para el Ecuador. Guillermo Lasso Mendoza es ahora quien ha tomado la batuta en el liderazgo ecuatoriano.
En esta semana se ha podido observar múltiples reacciones, las de sus coidearios de este proceso, levantando voces de alegría, libertad y esperanza, y al contrario las de sus opositores han sido claros en mencionar su desconfianza, temor y pesimismo.
Más allá de la orientación política o la postura ideológica Ecuador inicia un nuevo mandato lleno de altas expectativas y desafíos determinantes para la vida de nuestra nación. El primer mandatario deberá entender que no gobierna para un grupo elitista, sino que su dirección será para los 17 millones de compatriotas. De partida arranca con demandas sociales, relacionadas por ejemplo al precio de los combustibles, ajuste de pasajes de la transportación pública y elevación de precios en ciertos sectores económicos. A más de ello, una gran parte de la población que espera mejorar su situación económica en un escenario trágico de pandemia. No son pocos los retos que tiene, al contrario, son muchos y de respuesta rápida, ya que reestructurar el plan de vacunación y reactivar la economía no pueden esperar.
Luego de escuchar su discurso y sus primeras intervenciones, queda claro que pretende tener un acercamiento y encuentro con sus opositores y con el pueblo ecuatoriano, es más, en su primera intervención lo citó algunas ocasiones; sin embargo, no profundizó aún ninguna solución concreta para, por ejemplo, el 32% de ecuatorianos que están en la pobreza, o el casi 6% en situación de desempleo.
Le deseo éxito al Gobierno que inicia, pero también envío una alerta para que defina prioridades en el marco de un Ecuador diverso, sostenible e innovador.
Leonardo Izquierdo Montoya
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