El grito indignado de una sociedad

Una mujer muerta, un asesino suelto, una cadete detenida, una madre destrozada y un hijo desesperado, pusieron durante unos días al país entero a ¨resolver¨ un crimen en el que todos nos creímos detectives, psicólogos, periodistas, peritos y fiscales. Un crimen en el que los medios de comunicación reportaban hasta el mínimo detalle de la desaparición de Maria Belén Bernal, como todo lo que se pone de moda, en nuestro país. Y es que este caso se volvió un hit. Un hit de actualidad, una tendencia en redes, pero también un grito en medio del silencio que exige justicia. Un grito indignado de una sociedad que coloco en jaque al Gobierno, porque el ruido de ellas funcionó como despertador. Un grito que no debe quedar en el olvido, como cientos de mujeres que desaparecen y jamás el Estado (este o los anteriores) mueven más de un dedo para buscarlas. Un grito por cientos de niñas que desaparecen siendo víctimas de la trata de personas en pueblos fronterizos. Un grito por aquellas mujeres desaparecidas de escasos recursos en los que sus familias no tienen voz. Un grito que debe entenderse como una lucha que las mujeres no deben librar solas. Un grito que debe volver empáticos a aquellos machos cabríos, con sobredosis de testosterona y déficit neuronal que atacan al feminismo y lo tachan de soez, pecaminoso y desfasado. Un grito que debe hacer entender a ciertas mujeres, que el feminismo no apadrina la violencia, ni incita el odio en redes sociales. Un grito de hombres feministas con una forma menos hombre de hombría y más humana de la razón. Un grito por María Belén Bernal.

Andrés Sigcho

andres_575@hotmail.com

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