En nuestro país, la primera meta de los estudiantes es obtener su bachillerato que conlleva, asimismo, un motivo de plena alegría del graduado y de su familia, con la clásica celebración por este significativo logro. Recién vivieron este inolvidable momento los miles estudiantes de los regímenes de Sierra y Oriente.
Antes, con el ciclo básico y más aún con el bachillerato, un joven o señorita, tenía aspiraciones para conseguir un trabajo, porque esas eran las exigencias de instituciones y empresas; seguir estudios universitarios era un lujo. Ahora no es así, todo ha cambiado radicalmente, los bachilleres deben continuar con estudios de tercer nivel en la profesión de su preferencia vocacional y, luego, continuar con estudios de cuarto nivel con masterados, postgrados, doctorados, PHDs, etc., porque las necesidades de competitividad académica así lo exigen y los centros universitarios locales y nacionales, se esmeran por brindar excelentes ofertas a quienes quieren acceder a ellas.
Así como están planteadas las circunstancias, pareciera que, para los neo bachilleres, el panorama fuera color de rosa y muy sencillo llegar, académicamente, lo más alto que un estudiante quisiera. Sin embargo, no es así, ahora mismo, miles de recién graduados, están postulando para pasar las pruebas que exigen las universidades públicas, para acceder a un cupo en la profesión de su preferencia. Los aspirantes son cientos de miles y los cupos bastante reducidos, lo que genera una preocupante realidad: Ni el 50% de aspirantes a continuar sus estudios en universidades estatales, podrán cumplir sus sueños y, deberán, a lo mejor, optar por una carrera que no sea de su preferencia. Medicina, Derecho, Arquitectura, Ingeniería, Agronomía, Veterinaria, Ciencias de la Educación para distintos niveles de enseñanza, etc., son las preferidas y las que más pronto llenan sus cupos. Los que no obtienen los puntajes para acceder a sus estudios deberán seguir esperando o postular para alguna carrera de corta duración; otros preferirán emigrar.
Quizá, para los bachilleres que pertenecen a sectores de economía media o alta, las posibilidades sean mejores, pues, sus padres podrán pagar su educación superior, en carreras de su elección, en universidades privadas del país o del exterior.
Darío Granda Astudillo
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