‘El agua llega con sed’

Con alegría tomábamos unos sacos, una barreta, una pala, trepábamos al balde de los camiones municipales y cuesta arriba, entre bache y bache, llegábamos a la zona de Curitroge. Con esperanza, cada paso con el saco al hombro, cada hendidura de barreta en la tierra y cada palada de tierra desalojada de la zanja nos acercaba más a ya no tener que madrugar a dejar una lata de atún vacía para reservar el turno para «coger» agua desde el grifo comunal a cuadras de cada hogar en la barriada.

Pero «no pasaba nada», eramos de los barrios donde el agua llega con sed, era el día a día.

Hoy esta pintura se repite: al apuro de la cajuela del vehículo se bajan unas pomas para cargar agua y llevarla a otro extremo de la ciudad. Este idilio ya no solo es para los barrios donde el agua llega con sed, sino también para los barrios donde no había sed. ¿Acaso no estamos en la era de la Inteligencia Artificial? ¿Cómo es posible que los sistemas de abastecimiento de agua nos dejen vestidos y alborotados?

En los últimos años, el suministro de agua es uno de los principales problemas de los lojanos, tanto que lides electorales se han ganado ofreciendo agua 24/7. El ganador ya entrado en materia, y con la carga a cuestas esquiva el problema usando la vieja confiable: «la culpa es de la vaca».

Finalmente, en un mundo de cabeza donde lo bueno es malo y lo malo es bueno, los lojanos aún tenemos que resolver que la sed de agua sea saciada veinte y cuatro horas los siete días de la semana.

José Luis Granda

@jlgranda

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