“Hay que hacer el bien sin mirar a quién” y “hay que dar sin esperar nada a cambio” son frases que las buenas personas suelen tener como principios. Sin embargo, muchas veces las personas que suelen hacer el bien, dar y ayudar, pocas veces son ayudadas o reciben reciprocidad. También muchas personas que nunca hacen el bien, no dan ni ayudan, suelen presionar utilizando las mismas frases para manipular y ser ayudadas. Es por esto que siempre hay que pensar en el efecto colateral. Quien ayuda está invirtiendo su tiempo, recursos y energía en ayudar, aunque no lo espere, debería tener reciprocidad de a quien está ayudando. Hay veces que no se puede ayudar a todos, porque el que ayuda puede ser arrastrado al problema que está tratando de resolver.
Por eso, recuerden quién les escuchó cuando tenían problemas, les prestó dinero o les tendió una mano. Lo mínimo que se debe hacer es devolver el favor, pues si te escucharon, invirtieron su tiempo en ti, al menos podrías también escuchar. Si te prestaron dinero, te dieron sus recursos, al menos podrías devolver el dinero. Si te tendieron la mano, al menos podrías estrecharla o tenderla cuando sea necesario. Necesitamos un mundo con más reciprocidad, en donde no nos acostumbremos a siempre pedir ayuda, aunque no sea necesario.
Recordemos que hacer el bien sin mirar a quién y dar sin esperar nada a cambio son principios valiosos, pero también debemos fomentar la reciprocidad y el agradecimiento en nuestras acciones.
Santiago Ochoa Moreno
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