La motivación que tiene para ser voluntario proviene de su deseo de marcar una diferencia positiva en su comunidad.

Eduardo Alejandro Román Luna es un ciudadano comprometido y activo que ha dedicado gran parte de su vida al servicio comunitario. Su pasión por ayudar a los demás lo llevó a convertirse en un voluntario ejemplar en la Cruz Roja Ecuatoriana Núcleo de Loja. Aunque decidió tomarse un descanso de sus actividades, su espíritu de servicio sigue intacto.
Con orgullo, Eduardo muestra fotografías que reflejan su alegría, compromiso, perseverancia y las capacitaciones que ha recibido. Gracias a su formación, ha desempeñado roles importantes, como jefe de seguridad en los partidos de fútbol del Club Libertad y de la Liga de Loja en el estadio Reina del Cisne, así de baloncesto con el Club Jorge Guzmán.
Además, ha sido coordinador logístico, jefe de operaciones, jefe y director provincial de socorristas, y coordinador provincial de gestión de riesgos y desastres durante 12 años. Para poder sobrevivir económicamente hasta la actualidad, Eduardo trabaja en la Prefectura de Loja.
Durante su presidencia en la Cruz Roja-Loja, Eduardo se destacó por estabilizar las finanzas de la institución, implementar el manual de puestos de trabajo, establecer y mantener entre 13 y 15 juntas cantonales, crear la escuela de voluntariado y participar en el primer corredor humanitario en todo el país, entre otros logros.
Inicios
Eduardo recuerda con claridad cuando una brigada de la Cruz Roja visitó el Colegio Técnico Daniel Álvarez Burneo, donde estudiaba. Fue el 10 de abril de 1986 cuando fueron invitados a realizar cursos de primeros auxilios y, aunque inicialmente se inscribieron alrededor de 150 personas, solo él y otra persona continuaron como voluntarios.
Después de 36 años de ser voluntario, Eduardo decidió dejar sus actividades el año pasado (2022) para disfrutar más tiempo con su familia. Está satisfecho con los numerosos éxitos que ha logrado, que le han permitido crecer como persona, tanto en su vida profesional como familiar. Sin embargo, muestra su preocupación por el estado actual del voluntariado y señala que esta fue una de las razones por las que decidió tomar un descanso, aunque siempre está dispuesto a buscar otras formas de contribuir a la sociedad.
Familia
Eduardo está casado con Mercy Yolanda Jaramillo Vivanco, quien también fue voluntaria. Tiene tres hijos: María Fernanda Román Bárcenas, Eduardo Alejandro y Sarita Abigail Román Jaramillo. Siente un gran orgullo de que su hija mayor también esté interesada en el voluntariado, ya que eso significa que su legado podría continuar.
Actividades relevantes
Entre los trabajos relevantes en los que Eduardo ha participado se encuentran la colaboración en el terremoto de Pujilí en 1986, el deslave de Nambija, la evaluación de una posible erupción volcánica del Tungurahua, la asistencia durante inundaciones y deslizamientos de tierra en la provincia, y la evaluación de daños posterior al desastre en Manabí en 2016.
Durante 29 años consecutivos, ha participado en la Romería de la Virgen del Cisne desde El Cisne hasta la ciudad de Loja, ya sea como voluntario o coordinador operativo. También formó parte del operativo durante la visita del Papa Francisco a Guayaquil y coordinó un punto de vacunación durante la pandemia de Covid-19.
El espacio queda corto para mencionar las diversas acciones de este ciudadano, quién hace emocionar cuando cuenta sus anécdotas, sin embargo, se profesa el cariño que ganó de la gente y las buenas costumbres de ayudar a los demás.
CLAVE
Ha tenido la oportunidad de ocupar todos los cargos del voluntariado desde aspirante hasta presidente.
VOZ
“El voluntariado es una acción de servicio, ya que no ganamos dinero ni tampoco se puede vivir de esto. Lo que nos reconforma es ganar el mérito de gracias…”
Eduardo Alejandro Román Luna