‘Ecuadólares’ para desdolarizar

El Ecuador adoptó la dolarización el 9 de enero del 2000, luego de graves problemas económicos, políticos y jurídicos que configuraron una grave conmoción social y la ola migratoria más grande de la historia. La dolarización significó la sustitución de nuestra moneda por el dólar de los EE.UU. como reserva de valor, además de ser la unidad de cuenta y el medio de pago oficial para nuestras transacciones. No es necesario recordar el costo doloroso que significó el cambio del sistema monetario y las secuelas que aún persisten en la familia ecuatoriana.

La sola intención de querer desdolarizar nuestra economía, ya es un acto burdo, pendenciero y criminal en contra del pueblo. Aunque este agravio no es nuevo, -en el ejercicio del poder- Correa decía: […] “La dolarización fue una pésima decisión. Lamentablemente por los errores históricos cometidos en nuestro país, nosotros no tenemos moneda nacional.” […] Y, su benjamín Arauz replicaba: […] “Fue un error haber entrado a la dolarización. Podemos establecer circuitos de dineros o monedas complementarias que nos ayuden en momentos difíciles.” […]  Con claridad meridiana expresaban su enojo, pues la dolarización representaba una enorme piedra en el camino para manejar el dinero de los ecuatorianos con el dispendio que ellos querían. Cuan acertado es el pensamiento de Woody Allen que decía: […] “La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.” […]       Pese a las reformas que se realizaron al Código Orgánico Monetario y Financiero, los asaltantes del BCE -que ya lo hicieron entre 2007-2017- intentarán derogar o reformar la Ley para la Defensa de la Dolarización, e introducir la procaz idea de la “convertibilidad electrónica” orientada a crear una emisión inorgánica de dinero y asaltar la liquidez de la reserva internacional como ya lo hicieron en el pasado. Estos cínicos politicastros deberían leer y releer lo que dijo Abraham Lincoln: […] “Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios.” […] Y en el caso que nos ocupa, no hablar sandeces; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                      

leninbpaladines@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *