La política, la corrupción y las elecciones

En Ecuador, lamentablemente, el hilo conductor de la información en un alto porcentaje es la corrupción. Los ecuatorianos hemos normalizado que las noticias en el día a día, se relacionen a los avances de los casos de corrupción que forman parte de los tribunales de justicia del país; en los que se incluyen: alcaldes, jueces, asambleístas, empresarios, diplomáticos, ex presidentes, ministros, y una larga fila de funcionarios públicos; la causa de esta metástasis… la corrupción política.

La política y la corrupción han existido a lo largo de la historia y muy enraizada en los círculos de poder, debido al papel que juega el dinero como el camino más fácil para obtener poder. Sin embargo, la corrupción ha cambiado tanto que ya no se ajusta a una definición particular, pues al igual que todo en el mundo… ha evolucionado, se ha tecnificado, convive con las nuevas tecnologías y en algunos casos se ha especializado,  volviéndose cada vez más difícil de combatir; dice Antonio Negri: […]“Ya no tiene nada que ver con la moral, ni tampoco se trata de una patología que pueda curarse, sino que es una parte estructural del sistema y puede resultar explosiva”.[…] y en Ecuador nos ha explosionado en la cara a la gran mayoría de ecuatorianos, pues es una metástasis que no podemos controlar.

Podemos definir que la corrupción es cualquier acto ilegal realizado por un político para producir resultados que de otro modo habrían sido imposibles, tales como: Progen, Metástasis, Plaga, etc. En algunos casos, el gobierno, los políticos y los criminales se entrelazan para acumular dinero y así asegurar los puestos claves en la administración pública y, ahora…en la administración de justicia. Esta forma de corrupción fue evidente en la asociación de mafias que han operado en el Ecuador desde hace muchos años; dice con propiedad Fernando Savater: […] “En cierta medida la corrupción es un asunto cultural y lo peor que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ella.”[…] una verdad que la vivimos en el día a día y que quizá la estamos normalizando… cuando debemos combatirla sin dar tregua a los falsos redentores.

El cambio de quienes estén al frente de los gobiernos locales es una posibilidad, aunque el panorama es sombrío y aún no se conoce quiénes serán los candidatos, ya suenan algunos involucrados en las ligas mayores de la corrupción auspiciados por lo que se llama en nuestro país partidos políticos; ojalá logremos evadirlos y elegir con responsabilidad a mujeres y hombres de bien; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador           

leninb14paladines@gmail.com

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