De suicidios y salud mental

La salud mental, continuamente ha sido relegada a prioridades inferiores cuando se habla de salud pública. El sistema de salud del país, para sorpresa de nadie, se encuentra desbordado por la crisis sanitaria que el mundo está atravesando, esto sin mencionar todos los casos de corrupción relacionados con repartición de hospitales y medicinas. Bajo este escenario la salud mental es, posiblemente, la prioridad más baja que hay.

Enfermedades como la depresión o la ansiedad, suenan a quejas superficiales y quien nunca las ha tenido es difícil que entienda el peso que tienen. Usualmente estas son recibidas con el conocido “anímate” que no ayuda en nada. Mientras tanto la Dinased, el 29 de octubre, reportó que desde enero se han producido 977 suicidios a nivel nacional.

Existen ciertas iniciativas para prevenir el suicidio. El Ministerio de Salud llamando al 171 ofrece un servicio de asistencia psicológica. Guayaquil y Quito tienen servicios similares, sin embargo, al ver que las estadísticas no dejan de aumentar hay que preguntarse ¿El gobierno está haciendo todo lo que está a su alcance para manejar la salud mental del país? ¿Existe en el Ecuador indicadores de salud mental con los que el gobierno pueda conocer el estado de la población?

Mafalda muy elocuentemente solía decir “Como siempre, lo urgente no deja tiempo a lo importante” y es que siempre va a haber razones para posponer el cuidado de la salud mental. Las enfermedades mentales siguen siendo un tema muy difícil de tratar y los números de fatalidades siguen aumentando. La presencia de políticas que traten directamente estos temas es cada vez más urgente.

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