De la precariedad de los candidatos presidenciales

Muchos sectores de la población ecuatoriana están profundamente decepcionados de los candidatos presidenciales. El pasado de Guillermo Lasso al haber colaborado con el gobierno de Jamil Mahuad, su supuesto acercamiento con el gobierno de Lenin Moreno y su posicionamiento durante las protestas de octubre del 2019, lo hacen un candidato poco atractivo y difícil de defender. Por otro lado, Andrés Arauz quien pretende vestirse de ecologista (a pesar de que su padre generó su riqueza siendo contratista petrolero y él mismo ha dicho que la explotación petroleara continuará en su gobierno), feminista (a pesar de no pronunciarse abiertamente en contra de los comentarios misóginos de Rafael Correa) y proletario (a pesar de haber estudiado en el colegio más caro del país); es un candidato cuyas posturas resulta bastante fácil de debatir.

Ante opciones presidenciales tan precarias, los votantes, para decidir su voto no se preguntan ¿Cuál de los dos candidatos es el mejor? Sino que se hacen dos tipos de preguntas que son: ¿Cuál de los candidatos es peor? Y ¿Qué candidato no quiero que gane? Así aparecen pensamientos como “No me gusta Lasso, pero no quiero que gane Arauz”. Esto puede dar como resultado un presidente que cuente con los votos suficientes para ganar ese título, pero que no tenga legitimidad popular con los ecuatorianos. Quien sea que gane las elecciones tendrá una muy fuerte tarea para ganar esa legitimidad y unificar un pueblo que está con una fe muy debilitada en su gobierno. 

Alex Samaniego

@AlexSMA21

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