De coles a nabos.

Agosto, el octavo mes del año, sobrevino a la adversidad de un país lleno de cicatrices y grietas que aún sienten dolores pasados. Agosto inició siendo no como un mes de aquellos, sino como uno lleno de luz gracias a las victorias de Neisi y Tamara, medallistas olímpicas de halterofilia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 +1. Agosto el mes que nos dimos cuenta – al fin – que la fuerza reivindicatoria de las mujeres se reflejaba en su valentía, y que su femineidad se dio más allá de un fashion statement conviertiéndose en un ícono feminista de coraje y determinación.

No obstante, como pasando de coles a nabos, agosto también se convirtió en el mes de desesperación femenina por el éxodo afgano, especialmente para las mujeres, quienes seguramente tras la toma de Kabul, reducirán considerablemente o anularán sus derechos. Esta realidad totalmente cruel y aterradora también ha permitido que personas sin destello alguno de sentido común o conocimiento de causa, emitan comentarios desatinados que han permitido que se conozca de su nula elocuencia, pero que también que se divise la forma tan cuadrada de pensar de muchos ecuatorianos, y de su predilección por minimizar a las mujeres señalándonos como objetos de cuidado, y sexualizando nuestro vivir.

Todas estas situaciones me permiten a mí, como mujer, pronunciarme al respecto pues todas estas muestras de machismo deliberado, y oculto tras falsas sonrisas, son nuestro diario vivir, pues no exagero cuando decimos que el camino para una igualdad real resulta aún quimérico, pero no imposible. Y es que las mujeres resurgimos de la oscuridad, tal cual un ave fénix que de seguro es mujer.

Ma. Verónica Valarezo Carrión.