En Ecuador, cada vez más familias sienten que el dinero ya no les alcanza. Los precios suben, pero los sueldos siguen igual. Lo que antes se compraba con $10 hoy cuesta más, y cubrir lo básico comida, servicios, transporte o educación se ha vuelto un verdadero desafío.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en marzo de 2025, una familia promedio de cuatro personas tuvo un ingreso mensual de $877,33, mientras que el costo de la Canasta Básica Familiar fue de $800,60, dejando un margen de apenas $76 para cualquier imprevisto.
Sin embargo, la situación ha empeorado. Si se considera el aumento promedio mensual del 0,44%, en agosto la canasta alcanzaría los $818,37. Como los ingresos no han aumentado, ese margen baja a $58, reduciendo la capacidad de las familias para afrontar otros gastos esenciales.
En ciudades como Cuenca ($842,19) y Loja ($824,36), el costo de la canasta ya supera el promedio nacional, lo que significa que muchas familias están gastando más de lo que ganan y, en muchos casos, deben endeudarse o reducir necesidades básicas para sobrevivir.
Aunque en teoría el ingreso promedio cubre la canasta, muchas familias viven con menos de dos salarios básicos y enfrentan decisiones diarias difíciles: pagar la renta o comprar comida; útiles escolares o luz.
Es urgente que el Estado tome acción. No se trata solo de cifras, sino de personas. Se necesitan políticas públicas que incluyan: control de precios, subsidios focalizados, empleo formal y bien remunerado, reforma tributaria justa, mejores servicios públicos y apoyo al ahorro familiar y la producción local.
Proteger el ingreso familiar es proteger el futuro del país. La crisis ya está aquí: no se puede seguir ignorando.
Mayra García Calle
alejandrinagc@gmail.com