Cuando el despecho se convierte en denuncia

El despecho y la maldad, independiente del género, constituyen realidades emocionales con repercusiones conductuales directas, en especial dentro de procesos judiciales. El despecho, definido como un sentimiento de resentimiento ante un desengaño amoroso, puede derivar en actos de hostilidad donde se instrumentaliza el conocimiento de las vulnerabilidades de la expareja para infligir daño.

En este contexto, las denuncias falsas surgen frecuentemente como herramientas de venganza, control o manipulación tras la ruptura. Estas acciones buscan objetivos específicos: la exclusión del hogar, ventajas en la liquidación de bienes o la obstrucción del vínculo con los hijos. Se trata de delitos dolosos que abusan del sistema judicial para generar efectos inmediatos, como detenciones arbitrarias o medidas de alejamiento injustificadas.

Si bien existen estadísticas que sitúan las denuncias falsas en porcentajes reducidos (entre el 0.01% y 0.04% en casos de violencia de género), estas cifras no reflejan la totalidad de una realidad compleja. Existe un número considerable de hombres que enfrentan procesos judiciales y detenciones sistemáticas basados únicamente en el testimonio de sus exparejas. En estos casos, la justicia suele ser tardía en detectar el fraude, provocando daños irreparables en la vida del denunciado.

Este escenario confronta directamente el espíritu de la Constitución de la República del Ecuador. El artículo 11, establece que todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, prohibiendo cualquier forma de discriminación por razones de sexo o identidad de género. Sin embargo, bajo la influencia de ciertos movimientos sociales, se han impulsado normas que, en la práctica, corren el riesgo de vulnerar este mandato constitucional. La aplicación de la ley de violencia de género se presenta, en ocasiones, como una excepción a la presunción de inocencia y a la igualdad ante la ley, principios que deberían ser inquebrantables en un Estado de derechos y justicia.

Luis Fernando Pilco Peñaherrera

fernandopilco_17@hotmail.com

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