Bueno. Hay dos formas de plantear esta cuestión. Por una parte, existe una juventud que tiene todos los colores del arcoíris: organizada, reflexiva, entusiasta, alegre, solidaria, consciente, responsable, deportista, estudiosa y que, con una fuerte noción de igualdad, quieren transformar nuestra Patria; y, otra con colores al azufre, mineral del diablo, cuyo olor nos da asco y espanta: desorientada que, con la complicidad e impulsos de una fuerza política extraña y malvada, han incurrido en el campo de la delincuencia, el desafuero sexual, el alcoholismo o drogadicción, etc.
Como la juventud juega un papel preponderante en la vida política y social de nuestro país, pienso que todos los ecuatorianos debemos combatir todos los fantasmas, y todas las intenciones, que como un caballo de Troya o engaño destructivo están trayendo consigo consecuencias graves a nuestra sociedad.
Naturalmente, mi llamado tiene por objeto despertar la conciencia de autoridades y pueblo para evitar que los jóvenes se involucren en actividades delictivas y sobre todo para encontrar maneras que puedan disfrutar más de su vida.
Intensificar las practicas del deporte para que aprendan la importancia de contar con los demás y entiendan la importancia de respetar la autoridad, la necesidad de seguir reglas y la trascendencia de tolerar y respetar a los demás, así como el concientizar o provocar el hábito de la lectura para aumentar la concentración, el desarrollo emocional y entrenamiento general del cerebro, son, entre otras, las metas principales e inmediatas para recatar a cierta parte de la juventud ecuatoriana que está siendo enrumbada por caminos de la violencia.
¡Esta es la llave del corazón y la mente de la juventud!
Jaime A. Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es