Están en curso las campañas electorales para elegir las autoridades de los gobiernos locales de Ecuador.
Los candidatos en poco tiempo procurarán transmitir sus propuestas, para ello realizan publicidades, mítines, entrevistas y visitas, actos en los que muestran creatividad y clientelismo.
Pasados los primeros días y los debates se acrecentarán los mensajes a través de las redes sociales porque es evidente que influyen en las conversaciones, y pueden orientar los temas que se aborden en otros medios de comunicación, marcando la llamada “agenda setting”, como la definen los especialistas.
Pero, vuelve a escena la urgencia de desarrollar las capacidades y las competencias cívicas de las personas para distinguir, intervenir y exigir que los planteamientos de los postulantes sean veraces, y una vez elegidos cumplan con los planes, metas e indicadores comprometidos.
En relación con lo mencionado, se destacan las iniciativas que llaman a la reflexión sobre la base del humor y motivan evaluaciones sobre la corresponsabilidad de la comunidad en el desarrollo sostenible.
El progreso, el bienestar no es tarea solo de los políticos y de los cabildos, es un trabajo donde deben participar desde los niños; por ello es relevante gestionar la formación de valores cívicos que luego se trasladen a vida pública.
Sería oportuno que el ejercicio pedagógico de colectivos como “La Rebelión del Tamal” se multiplique para que desde lo cercano se convoque a una cooperación amplia para que el próximo gobierno local cuente con la voz directa de los ciudadanos en sus decisiones, además de las representaciones formales y constitucionales.
Abel Suing
abelsuing@gmail.com