¿Correa es un delincuente?

Cuando me refiero a Rafael Correa, y a los demás implicados en el bullado Caso Sobornos 2012-2016, como “delincuentes” estoy utilizando el término correcto; sin que ello signifique irrespeto o difamación al expresidente y a los principales colaboradores de su gobierno; quienes, en su mayoría, también se encuentran en calidad de prófugos de la justicia.

La Constitución de la República (artículo 76) regula el principio de “presunción de inocencia”, al señalar: “Se presumirá la inocencia de toda persona, y será tratada como tal, mientras no se declare su responsabilidad mediante resolución firme o sentencia ejecutoriada”. En el mismo sentido, el Código Orgánico Integral Penal (artículo 5) establece que “toda persona mantiene su estatus jurídico de inocencia y debe ser tratada como tal, mientras no se ejecutoríe una sentencia que determine lo contrario”.

En el caso Sobornos 2012 – 2016, Rafael Correa y sus acólitos, recibieron sentencia condenatoria del órgano competente. Los procesados presentaron todos los recursos horizontales y verticales que están contemplados en nuestra legislación; inclusive, el “recurso de casación”, con cuyo rechazo la sentencia adquirió la condición de “ejecutoriada” (artículo 657 del COIP). En buen romance, Rafael Correa y sus ‘ñañones’ son delincuentes, porque tienen sentencia ejecutoriada que, entre otras penas, los condenó a ocho años de prisión; además, en su mayoría están prófugos de la justicia.

Gustavo Ortiz Hidalgo

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