El enojo emocional es respuesta intensa y negativa, que surge como reacción a la percepción de una injusticia, frustración o provocación; caracterizada por sentimientos de irritación o cólera, que a menudo incluye una activación fisiológica como aumento del ritmo cardíaco, tensión muscular o respiración agitada; puede variar en intensidad y suele expresarse desde la ira contenida, hasta la explosión emocional. Enojarse es como avivar un fuego ardiente, propenso a consumir tanto al que lo siente, como a quienes lo rodean y el saber controlarlo para transformarlo en paz interior, es una gran virtud.
Aquí algunas recomendaciones prácticas, para aprender a vigilar y manejar el enojo de manera efectiva y constructiva, afín de lograr una mejor gestión emocional el orden de prioridad queda a su consideración: Cuando el enojo te sorprenda respira profunda y lentamente, esto calmara la activación fisiológica asociada con esta emoción, recomendado alejarse de la situación que te está molestando, para ganar perspectiva y evitar una reacción impulsiva; reconocer qué situaciones, pensamientos o personas suelen provocarte el enojo, para estar más preparado/a; ser empática/o ayuda a moderar las reacciones; cuando exteriorices tu enojo hazlo o intenta hacerlo con calma y de manera constructiva, evitando ataques personales o confrontaciones agresivas; muchas veces buscar apoyo, hablar o compartir este sentimiento con alguien, da una solución saludable y finalmente reflexionar sobre cómo podrías haber manejado la situación de manera diferente, para mejorar a futuro.
La moraleja sugiere, que debemos aprender a canalizar positivamente nuestro enojo, para evitar las consecuencias negativas.
Talía Guerrero Aguirre
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