La luz del altruismo creativo

El título de este artículo lo he sacado de un pensamiento de Martin Luther King: “Todo hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo”.

Todos los seres humanos estamos hechos del mismo material. Y todos y cada uno buscamos llegar a ser alguien; mejor dicho, buscamos ser, queremos ser. Tenemos conciencia del yo y del nosotros, pero buscamos primero ser.

Frente a esta situación podemos optar por dos caminos diferentes. El primero de ellos es el de dar primacía a uno mismo. Y es lo que ocurre con todos al comienzo de la vida: cada uno espera ser atendido por otros, son otros los que tienen que alimentarnos y darnos caricias y mostrarnos afecto, son los otros los que nos molestan, los otros son el infierno, como dice Sartre; en fin, todo tiene que gravitar alrededor de uno. Nace así y crece nuestro ego y con ello el egoísmo: esa necedad de querer aniquilar al otro para poder ser uno.

El otro camino empieza cuando sentimos que somos necesarios para los demás y que resulta grato hacer algo en bien de quien lo necesita. Experimentamos que los otros no son el infierno sino que son la esperanza de un cielo, aunque no siempre estemos dispuestos a mostrar lo mejor que tenemos y somos, sino que el momento nos encuentra malhumorados y hasta displicentes. Pero sentimos que el otro es el “alter ego”, el otro yo. Y es perfecta la llamada Regla de oro: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”.

Porque solo el amor construye y crea, así como solo el odio destruye. La creación y la generosidad son luz, mientras que el odio es obscuridad. Bien lo dice Luther King y repito su pensamiento: “Todo hombre debe decidir si va a caminar en la luz del altruismo creativo o en la oscuridad del egoísmo destructivo”.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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