La ruptura de pareja es un proceso complicado, doloroso y, en su mayoría, de larga duración. Una difícil etapa que se caracteriza, también, por la presencia de sentimientos contradictorios que generan un intenso malestar en las personas involucradas.
Las reacciones emocionales durante los procesos de ruptura de pareja pueden ser muy diversas en función de varios factores, como la causa de la separación, que la ruptura sea inesperada, el apoyo durante este proceso, etc. Es necesario destacar que, a pesar de compartir algunas manifestaciones emocionales como tristeza o ansiedad, es frecuente encontrar diferencias entre la persona que ha tomado la decisión de finalizar la relación y la que ha recibido esa petición.
En el caso de la persona que toma la decisión de acabar con la relación, es habitual observar miedo, dudas, alivio y culpabilidad. Es importante destacar que las consecuencias negativas derivadas de una ruptura de pareja se producen también sobre las personas que toman la decisión de finalizar su relación sentimental, es decir, no por el hecho de ser la persona que corta la relación está exenta de sentir emociones dolorosas.
En el caso de la persona que recibe la petición de ruptura de pareja, son más comunes las reacciones de incredulidad, negación, traición, sentimiento de culpa por no haber podido salvar la relación, descenso del nivel de autoestima y pérdida de seguridad.
En una ruptura pueden aparecer sentimientos de inseguridad, de vacío, de culpa, baja autoestima, miedos, fobias, ansiedad, ira… No obstante, para algunas personas, la ruptura va acompañada de sensaciones de alivio y de bienestar emocional, sobre todo en relaciones dominadas por conflictos y hechos de violencia intrafamiliar, una ruptura de pareja es un proceso complejo por lo que se necesita ayuda de un profesional.
Luis Fernando Pilco Peñaherrera
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