Aunque es tradicional en Loja que las nubes de junio y julio nos traigan lloviznas, frio y noches congeladas, sin embargo, hay preocupación en la ciudadanía por las travesuras de “El Niño” que cambie el color de semáforo a rojo con más frío, lluvias torrenciales y si viene hostil hasta una congelada.
Lo que si ya está congelada desde el año 2014 es la tarifa del transporte urbano y con angustia a los transportistas lojanos, cuanto más que cada mes sube el precio de los combustibles, accesorios, repuestos y lubricantes.
Ante esta realidad el Consorcio de Transportistas Urbanos Ciudad de Loja, que recibió en meses anteriores una negativa del municipio para subir la tarifa de 0.30 a 0.36, ha reaccionado y está exigiendo a la Dirección de Movilidad, Tránsito y Transporte del Municipio el envío del proyecto de reforma a la ordenanza para que se revise la anterior resolución. Advierte que el gremio está cumpliendo con su parte, con la adquisición de nuevas unidades, se trabaja en la implementación de cámaras de seguridad en todas las unidades, control satelital, caja común, tarjeta electrónica para cancelar y otros avances para mejorar la atención al público. Realidades y propuestas con una fuerte inversión que requiere para su garantía y sostenibilidad, un aumento del pasaje.
En cambio, los usuarios, aunque estén conscientes de la tarifa congelada, a través de las Juntas de Desarrollo Barrial, rechazan la elevación del pasaje con varios argumentos entre ellos, porque su pobre economía se verá afectada aún más, ya que la movilidad es familiar y diaria.
¿A quién darle la razón? No es tan fácil encontrar una salida que no perjudique a las partes. Pero tampoco quedarse en silencio. Es posible entenderse sentándose en mesas técnicas para con el diálogo probar la capacidad de encontrar una solución viable, que permita al Cabildo retomar el tema y asumiendo su competencia encontrar una salida firme, que garantice no se quede otra vez congelada.
Adolfo Coronel Illescas