Como dueles Ecuador

Te han asesinado al final de la tarde cuando esperabas que la neblina del adormecimiento cívico se diluya para recibir ese nuevo amanecer añorado por todos.

No te doblegó la corrupción ni el poder del bajo mundo, tampoco las baratijas de la politiquería criolla, tres plomos certeros accionados por Caín, rompieron tu halo de vida y calló tu cuerpo; no tus ideas, no tú patriotismo, no tus ansias de redimir al ecuatoriano desamparado. Los héroes no mueren por una bala asesina dirigida por bajos instintos de desadaptados.

No tenías miedo de enfrentarte a la muerte porque esgrimías tus ideas claras, libres de compromisos turbios. Tenías miedo a callar.  Hoy, tu voz hoy se escucha en el firmamento de esta patria y el eco aterrador de tus sentencias vibra como en un 24 de Mayo en las laderas del Pichincha.

Se aleja de nuestra lucha un hombre sencillo, de mente clara que demostró valor en el campo de batalla contra poderosos molinos de viento, fantasmas elegantes de la viveza malsana. Fue una lucha desigual. Con tu espada de la verdad y al frente de todos les diste pelea sin igual. ¡No te lo iban a perdonar! Los trituraste.

Honraremos tu memoria, caballero de la justicia. Tu llama de la honestidad y el compromiso cívico flameará en los vientos libertarios que traspasarán Los Andes en busca de corazones ávidos de un mundo más justo y equitativo.

Adiós nuevo patriota de los agostos libertarios cuya sangre engrandecerá el altar patrio del nuevo Ecuador.

Jaime Vinicio Meneses Aguirre

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