El clima laboral se contamina con tres plagas: envidia, juicios y chisme. Cuando uno asesora empresas, los mismos trabajadores le dicen a uno, en voz baja, antes de una conferencia: “hable del chisme y de la envidia”, o “hable de los que juzgan sin parar”. Sí, los empleados saben qué es lo que los tensiona, los pone mal y les impide trabajar mejor en equipo. ¿Cómo puedo crear un buen equipo con alguien que me ha juzgado o ha hablado mal de mí? Lo grave es que la envidia y el juicio son muy frecuentes y obstaculizan el logro de las metas. El que juzga, envidia o chismosea padece graves vacíos de autoestima. No se ama ni se valora y, por eso, intenta rebajar e infravalorar a los demás. Si tú te amas, te sientes seguro de ti mismo y jamás derrochas tus energías en actos mezquinos como juzgar, envidiar o criticar. El clima laboral es respirable y agradable si se ayuda a todos a tener una buena autoestima y a cultivar habilidades para una comunicación inteligente y empática. Donde hay amor y una buena comunicación, también florece una buena relación. Saber comunicarse pide esto: ser asertivos, amar la verdad, saber escuchar, verificar y, lo más importante, practicar la comprensión y la compasión. La asertividad permite hablar claro y directo, buscar la verdad es reconocer que nunca tienes la razón, sino solo tu parcelita de razón, y, por lo mismo, actúas con humildad y sin ego. Es clave escuchar con los ojos y el corazón, no solo con los oídos, es decir, darle importancia al lenguaje no verbal.
Marco A. González N.
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