Una vez arrancada la campaña electoral en nuestro país, nos encontramos con algunas sorpresas, la primera es que, a muchos candidatos, no los conocen ni en sus barrios. La segunda, es que en el sector público se necesita experiencia, e incluso estudios académicos; pero, sin ser peyorativo, hay candidatos en el país, que lo único que tienen para ofrecer es, ser tiktokers o mostrarse en Only Fans.
Pero el problema, no son los oferentes, son los demandantes. Si bien deberían haber algunas condiciones para que una persona pueda ser candidata a alguna dignidad, al no existir ningún condicionante, debería ser la ciudadanía la que evite tener algunos personajes como candidatos. Muchas veces los votantes, se sienten intimidados por títulos universitarios, por experiencia o capacidad, y prefieren votar por alguien conocido, o que solo tenga dinero, mas no experiencia o estudios.
Los votantes están más preocupados por la publicidad que por las propuestas, y si queremos tener a personas adecuadas en las respectivas dignidades, además de ver perfiles, debemos analizar propuestas. Con sus respectivas excepciones, tenemos dignidades que no solo no dan la talla, ni si quiera cumplen con lo mínimo necesario para poderse desenvolver en un cargo. La sociedad tiene las autoridades que merece, y con muchas de las autoridades que tenemos, más que preocuparme los candidatos; me preocupa la sociedad.
Santiago Ochoa Moreno
wsochoa@utpl.edu.ec