
El tema de la publicidad y propaganda no es nuevo, ha estado siempre en cada proceso electoral -hoy con mayor difusión- por la presencia de las redes sociales y los canales digitales. El Código de la Democracia en el Art. 202, inciso tercero, determina dos parámetros para la ejecución de dicha campaña; el primero hace referencia a la promoción electoral, que estará a cargo de los candidatos; y el segundo, se refiere al gasto electoral o propaganda que realiza el CNE en televisión, radio, periódicos y vallas publicitarias. De lo expuesto se colige que la publicidad la hace el candidato y la propaganda el CNE.
Analicemos rápidamente una definición de publicidad y propaganda. La publicidad hace referencia a la imagen, un eslogan, un logotipo, vender un producto, una marca. Mientras que la propaganda, es algo más profundo, tiene un componente ideológico y su objetivo es cambiar o mejorar una política pública. No obstante, en la práctica muy poco se hace propaganda, quizá algo de publicidad e imagen; por algo Nikita Jruschov dijo: […] “Los políticos siempre hacen lo mismo: prometen construir un puente, aunque no haya río”. […] Algo que se repite en cada campaña electoral y que jamás se puede cumplir.
Si decidiéramos el voto antes que botar el mandato popular sin reflexión ni responsabilidad, el acto de decir debería estar acompañado de un proceso verdadero de ciudadanía informada; que el elector sepa quiénes son los candidatos, descubriendo su pasado político, judicial y laboral; escuchando debates de ideas, de tesis, de propuestas viables y fundamentalmente siendo arte y parte del proceso electoral; Thomas Macaulay decía: […] “El político de hablar y obrar muchas veces sin haber pensado ni leído”. […] En campaña electoral poco o nada se respeta esta máxima que debería ser el eje transversal de un discurso político. Si la personalidad del elector no aflora desde su fuero interno y demuestra toda su fuerza, su convicción cívica y su necesidad de cambio; lo lúcido y transparente no lo podrá ver en la papeleta electoral, pues su criterio estará obnubilado por la imagen, el eslogan y las falsas promesas que siempre son el eje conductor de una falsa campaña electoral; para que esto cambie les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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