Aumento de la población

Cuando nuestro país alcanzó la cifra de 9.5 millones de habitantes allá por los años 90, la alarma social era trágica. La delincuencia se había multiplicado, los problemas de salud, educación, movilización y alimentación se habían disparado con relación a solo tres décadas atrás cuando teníamos únicamente 4.5 millones de habitantes. El panorama era sombrío.

Nuestro país lleva la batuta en todo lo equivocado, en todo lo que no debe ser. Gracias a nuestros gobiernos, somos campeones regionales en corrupción, con un pésimo sistema educativo. Somos también campeones en el mal manejo de la pandemia y así sucesivamente. Las políticas de natalidad por parte del Estado, no hacen la diferencia.  Son de malas a pésimas. Este es uno de los temas prohibidos que nadie toca, que nadie encara. Los políticos para no entrar en conflicto con la iglesia (que todo lo prohíbe, excepto sus ingresos) tampoco son claros en lo referente a qué medidas van a tomar contra la terrible explosión demográfica que enfrentamos. La educación sexual sigue siendo un tabú en los centros educativos. Como en los tiempos más negros del oscurantismo, seguimos confundiendo que hablarle de sexo a un niño, es inducirlo al pecado.

Por poner un solo ejemplo, en tres años, habremos igualado en población a Chile que tiene más del doble de territorio que nosotros y que es un país igual sudamericano como nosotros.

De esta manera no estamos colaborando ni con el medio ambiente, ni con la seguridad y soberanía alimentarias. Deberíamos preguntar a los candidatos y al Gobierno, qué se está haciendo al respecto. Cómo vamos a enfrentar las necesidades de agua, luz, vivienda, salubridad y educación si no hacemos nada para frenar esta amenaza sigilosa que a nadie parece interesar.

Abrir chat