Empezamos un nuevo año y todos nos deseamos lo mejor, no obstante, no encontramos nuestra tranquilidad y calma en cada uno de nuestros actos por ello además de desearnos un buen año, debemos prometernos alcanzar un estado mental de tranquilidad que nos permita observar las cosas como son y sin juzgar a los actores de las mismas.
No importa lo que nos suceda en la vida, lo importante es la forma como lo tomemos, no existe la mala suerte ni la buena suerte, lo que sí existe es nuestra forma de reaccionar frente a un acto, entonces son nuestras decisiones las que nos llevan a una acción y conllevan una reacción.
De este modo, si tomamos buenas decisiones tendremos buenos resultados y no dependeremos de los terceros para alcanzar la felicidad. El ser humano es por naturaleza ingrato y pretende responsabilizar a un tercero de lo que le sucede, sin aceptar que es su propia acción lo que le conllevó a ese suceso.
Aceptando lo que podemos y no podemos cambiar, encontraremos la ataraxia tan necesaria en la humanidad para evitar así varios males que le aquejan a la sociedad. Pero el cambio depende de uno y solamente así construiremos un mundo mejor.
Manuel Salinas Ordóñez
masalord@hotmail.com