Consideran que desde el formato de diálogo debe cambiar. El postdebate definiría al próximo Presidente.

Durante casi cuatro horas, siete de los ocho candidatos a la presidencia de la República del Ecuador presentaron sus propuestas para abordar los problemas que afectan al país. Este evento fue seguido de cerca por la comunidad, que el próximo domingo 20 de agosto deberá elegir al líder que guiará al país durante menos de un año y medio.
El único candidato ausente fue Christian Zurita, quien reemplaza a Fernando Villavicencio.
Criterios
“El debate no cumplió con las expectativas. Más que un verdadero intercambio argumentativo, pareció una serie de intervenciones con guiones preestablecidos y tiempos asignados. Esta falta de confrontación y la limitación de proponer ideas y cuestionar verdades llevaron a que el debate perdiera su esencia, convirtiéndose en una especie de entrevista colectiva con turnos cronometrados”, expresa Jorge Ochoa Astudillo, un activista político, quién señala con sarcasmo que cuanto más «altura» ganaba el debate, menos interesante se volvía para los espectadores.
A pesar de esto, dice que todos triunfaron, unos más que otros. Pero, así mismo alega que el triunfalismo político no permitirá que nadie pierda.
Daniel González Pérez, un especialista electoral, critica el hecho de que, a pesar de ser el tercer debate organizado por el CNE, no se hayan tenido en cuenta las observaciones anteriores para mejorar la dinámica. Los debates siempre han sido conflictivos entre los presentadores y los candidatos, y esta vez no fue diferente. González Pérez siente que los candidatos se ciñen a un formato preestablecido por sus estrategias de campaña, lo que limita su participación auténtica.
El evento también dejó de lado aspectos cruciales, como los planes de trabajo, del trabajo que se prevé hacer con la Asamblea, ya que se generaron los comicios por la muerte cruzada y la conformación de equipos para el corto periodo que se avecina.
“Considero que a ningún candidato le fue al 100% en el debate, ya que se limitan a cumplir un formato desde su estrategia de campaña, previamente establecido”, refiere y cuestiona que el CNE puso una comisión de expertos, “y al final muchas de esas personas, son las que más están desconectadas de la realidad de las situaciones del día a día”, detalla.
Oscar Pineda, otro activista político, comenta que los candidatos parecían no haber leído el reglamento de participación, ya que sus respuestas fueron generales y carecían de propuestas concretas para los problemas del país.
En temas como el Yasuní y los problemas económicos, muchos candidatos evadieron dar respuestas directas y se mantuvieron en la ambigüedad de sus campañas. Pineda opina que el debate permitió a la comunidad discernir qué candidatos son dignos de tomarse en serio y cuáles no.
Los entrevistados coincidieron que el debate no dejó el panorama a favor de ninguno, por lo que, el posdebate que lo harán actores políticos, analistas, especialistas y más, permitirá definir el voto de la ciudadanía.
CLAVE
Cuestionan que no se priorizaron los planes de trabajo, más aún que ahora será un periodo corto.