Alza de pasajes, un dilema

Los transportistas urbanos de Loja consideran que luego de la euforia de las recientes celebraciones que han puesto en alto riesgo el contagio de la Covid-19 por la inobservancia de las medidas de bioseguridad del COE nacional que exigen sean reforzadas, es hora de que el municipio responda su propuesta de incremento del pasaje de $0.30 a $ 0.50. Caso contrario habrá un berrinche de buses y buseros en el “año de la resistencia” contra el Gobierno, anunciado por las organizaciones sociales.

El reajuste o alza del pasaje del transporte urbano es un dilema para los municipios del país, por ser parte de sus competencias. Algunos ya han definido su posición de no subir los pasajes de la transportación urbana, como el caso del municipio de Guayaquil que no lo hará “porque resulta imposible trasladar los costos de la crisis económica a las clases populares que son las que usan a diario los buses, y se verían afectadas por un aumento del pasaje”.

En el caso de Loja, sin dejar de considerar la situación del gremio del transporte, conviene dialogar, conversar con este sector, a propósito de que la Agencia Nacional de Transito ya está entregando la metodología técnica para que los municipios la apliquen según las condiciones locales.

No es tan fácil tomar una decisión política o encontrar una salida técnica que no perjudique a las partes, cuando además el tema se presenta en un año político, de campaña electoral, donde los concejales del coro de protestantes de la actual administración que buscan la reelección o brincar a la alcaldía, están exigentes y laboriosos, buenos, bonitos y generosos, pero ninguno se atreve a decir que el alza del costo del pasaje perjudica el bolsillo de la gente que no tiene que comer… y a la que dicen defender. El alza de pasajes se vuelve un dilema.

Adolfo Coronel Illescas