Les pido disculpas. Discúlpenme por haber demorado en incumplir el contrato patriarcal al que estaba sujeta desde pequeña. Discúlpenme por favor, por no haber honrado todas sus luchas, y toda su valentía. Por haber continuado con el silencio instaurado para vernos sumisas y poner en espera los aplausos que merecen sus logros ganados desde la incomodidad, la incertidumbre y la censura. Discúlpenme por favor, si en algún momento no seguí sus ideales de justicia, equidad y sororidad. Lo lamento, no volverá a pasar.
No volverá a pasar porque me liberé. Por ustedes mujeres guerreras, jóvenes y no tanto, solas o acompañadas, desde el frente o desde los cimientos, gracias a ustedes mujeres fuertes me liberé. Me deslindé de ese yugo patriarcal que no me permitía saberme como igual, como merecedora de triunfos y oportunidades. Me liberé de esa cláusula social de caminar bajo la sombra de los demás, de esconder mis virtudes y defectos tras las bambalinas sin entender que eran las que me constituían como un ser humano entero y maravilloso. Gracias a ustedes me alejé de las opiniones sobre mi persona y mi vida, y empecé a opinar, escribir y hablar; incluso a saber que expreso el sentir de muchas, de representar y representarme, de saberme autentica y encontrar mi orgullo en cada acción.
Hoy, mujeres valientes que conozco, les agradezco por haberme permitido ser yo. Por enseñarme lo que realmente importa, por haberme mostrado la realidad e impulsado a luchar por una vida más justa, más equitativa y menos violenta. Ustedes mujeres valientes sí que me representan; incluso cuando se sientan débiles y encuentren a la lucha una batalla agotadora, también me representan. Y es que entiendo que nuestros ideales no son una carrera de rapidez, sino de resistencia. Por eso, al pie del cañón, estamos las antiguas y las nuevas, las radicales y las neutras, estamos quienes materializaremos nuestro sentir desde la academia, la profesión o la casa. Estamos todas juntas en un mismo latir. A ustedes mujeres valientes, gracias por tanto y perdón por tan poco.
Ma. Verónica Valarezo Carrión