El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Economía y Finanzas, ha presentado al país la Agenda de Crecimiento Ecuador 2040, un instrumento de planificación económica que busca definir una visión de largo plazo para impulsar una transformación sostenida del Ecuador. Su propósito es articular las decisiones del sector público y privado alrededor de un objetivo común: lograr que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida para la población.
La Agenda se concibe como una hoja de ruta para orientar el desarrollo del país con una perspectiva de quince años. Su ejecución supone la participación coordinada del Gobierno Nacional, los gobiernos autónomos descentralizados, el sector privado, los trabajadores, la academia, las comunidades y la sociedad civil, bajo la premisa de que el crecimiento económico solo será sostenible si responde a una visión compartida y a un esfuerzo conjunto.
El documento se organiza en seis capítulos: Antecedentes del Desarrollo Nacional; Alineación Estratégica de la Agenda; Metodología y Proceso de Construcción; Arquitectura Estratégica; Pilares de la Agenda; y De la Visión a la Acción. Los pilares estratégicos que orientan las acciones del Estado y del sector privado para impulsar la transformación productiva del país son: institucionalidad y seguridad jurídica; estabilidad fiscal; competitividad e inversión productiva; y fortalecimiento de la dolarización y profundidad financiera.
Llama la atención que un instrumento que aspira a transformar estructuralmente el modelo de crecimiento económico guarde silencio sobre las reformas constitucionales que son necesarias para alcanzar sus objetivos. Mientras la Constitución mantenga un régimen de predominio estatal sobre los sectores estratégicos será difícil atraer la inversión privada en la magnitud que el propio documento plantea. Sin una revisión de ese diseño institucional, la Agenda corre el riesgo de convertirse en un conjunto de buenas intenciones. Nada más.
Gustavo Ortiz Hidalgo
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