El derecho al servicio de la dignidad humana

A la luz de diversas lecturas jurídicas y humanísticas realizadas para preparar mi ponencia titulada “La Constitución de 1929 y la legislación laboral en la revolución juliana” para  el Simposio Nacional “Isidro Ayora Cueva a los 100 años de mayor transformación institucional del Ecuador”, magníficamente organizado por la Academia Nacional de Historia del Ecuador, Capitulo Loja, bajo la acertada dirección de la doctora Susana Álvarez,  nació en mí un ideal  profundamente humano, según la cual  el verdadero humanismo jurídico nos lleva a comprender  que ninguna ley, por perfecta que parezca, tiene sentido si no reconoce,  protege y dignifica la condición  humana.

Interpretando este trascendental pensamiento humanista – inspiración bajo la cual se legisló la Constitución de 1929 impulsada por Isidro Ayora-, podemos comprender con claridad que el derecho no nació simplemente para crear normas, imponer obligaciones o establecer sanciones, sino principalmente para proteger al ser humano, en lo concerniente a su dignidad y sus derechos fundamentales. 

Como intuición personal ante la fuerza de este principio, sin remplazar el rigor histórico, considero que nuestra tarea de hoy es procurar que el Derecho no se aparte del ser humano. Es una responsabilidad que no corresponde solo a juristas, sino a toda la sociedad. Porque cuando el Derecho   olvida a la persona, pierde su esencia; pero cuando la protege, se fortalece y se justifica.

Parafraseando a Teilhard de Chardin, intentar mirar lejos, entonces, no es una fantasía o un ideal inalcanzable, sino una necesidad lúcida para construir un Derecho orientado a la vida humana y a la dignidad humana, donde la justicia deje de ser una promesa y se convierta en una realidad.

Así lo siento… con sinceridad. 

Jaime A. Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

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