Aún la oscuridad de la politiquería no permite contemplar la senda por la que transita la verdad, la esperanza y la solidaridad popular. Aún vivimos la ceguera política impuesta por los politicastros de viejo cuño; aún nuestros representantes continúan siendo el lobo del hombre… que embosca, mata y sacia su hambre de poder con la esperanza popular. La luz de este apagón electoral no vuelve… y no volverá, porque aún no hemos empezado a cambiar este sistema criminal de atentar contra la ilusión popular, aún no hemos aprendido a vivir por la felicidad de los que menos tienen… sino que los politicastros viven sirviéndose la felicidad de nuestros hermanos.
Aún la mezquindad del poder obnubila sin piedad la actividad política de nuestros representantes, aún la formación ideológica y doctrinaria no fluye libre y sin ataduras por la sangre de la simiente nueva; aún la sombra de las hojas marchitas… cierran el paso a un halo de luz y esperanza en lontananza. La luz no vuelve… y no volverá amigo agricultor, porque el vil metal ha corroído el alma y la voluntad de nuestras autoridades, aún los politiqueros venden el alma, la dignidad y hasta su propia Madre, por un puñado de dólares envueltos en una tela sucia de poder; aún el día y la noche no tienen diferencia para quienes negocian sin tiempo y sin medida… el futuro de nuestra Loja sideral.
Por todo esto, pueblo de mi pueblo, tristeza viva de mis amargos desencantos, no volverá la luz… de este apagón electoral, aunque brille el sol en el poniente, aunque las aguas hayan calmado su furia irreverente, aunque la brisa evoque un suspiro de verano… la luz no volverá. El cambio aún es endeble, las bases no son firmes y fuertes para afrontar la arremetida cobarde de la corrupción disfrazada de candidatura. No hay futuro si no hacemos del presente un ejercicio serio de cambio y dignidad ciudadana, para ello, el voto es la única arma que le permite al pueblo derrotar contundentemente las prácticas sectarias y esclavistas del pasado.
Todo proceso de reingeniería implica renunciamientos y cambio de actitud, no podemos cejar en nuestra firme decisión de cambiar el quehacer político provincial, pues la historia, de aquí en adelante, será escrita por mujeres y hombres nuevos, imbuidos de un espíritu libertario único, despojados de toda práctica sectaria y edificando, sobre la base de su transparencia y visión de integración popular, una Loja unida, próspera y solidaria; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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