La historia nos enseñó a rechazar la crueldad del fascismo y la brutalidad de los gobiernos totalitarios; la guerra y sus consecuencias devastadoras se aplacaron con la creación de organismos internacionales, y con ello un orden mundial basado en acuerdos, normas y el mismo derecho internacional, que en su forma manifiesta se desplegaba en el Multilateralismo entre Estados y Naciones.
Pero eso “empezó a terminar”; la potencia hegemónica mundial (USA) se ha retirado de 66 organismos y entidades adscritas a la ONU, entre ellas agencias en el ámbito del Desarrollo, el Cambio Climático, los DDHH y la Igualdad de Género. Esto con una simple Orden Ejecutiva firmada por Trump, y justificando que las entidades que abandona ya no sirven a los intereses de Estados Unidos.
Porque precisamente el orden internacional conocido, se sujetaba a normas que molestaban y frenaban sus apetencias imperialistas, y personaje como Trump prefieren saltarse el derecho internacional y cualquier norma multilateral que limite su margen de maniobra.
Esto nos ubica en un Estado de Naturaleza pura, con la agravante de que no solo existen instintos depredadores habidos de supervivencia, sino que, en este mundo ya devastado por la violencia cotidiana, existen instintos criminales, abusivos e inhumanos, que se guían por el apetito voraz de la acumulación de poder y riqueza.
Y hay fanáticos que replican acciones de hegemonía global, en territorios donde ni siquiera tenemos las garantías básicas para subsistir sin luz, sin agua y sin salud. Y pretendemos que un desgobierno se fortalezca en una guerra que no es nuestra, con prácticas de invasión, persecución y humillación pública. Mientras más de medio millón de compatriotas migrantes, prueban la desolación de que en cualquier momento su realidad colapse.
No hay humanidad en mirar hacia Davos, Colombia o Panamá, mientras en Minnesota persiguen y destruyen a los tuyos.
Jorge Ochoa Astudillo
jorge8astudillo@gmail.com