Hablemos de crítica y criticón

Desde el ámbito psicológico, la crítica es considerada como la expresión de una opinión o juicio sobre la conducta o identidad de alguien, sea negativa o positiva, desde la parte científica, es una evaluación sistemática y fundamentada de investigaciones, artículos o teorías científicas, que trata de mejorar la calidad y fiabilidad del conocimiento al identificar fortalezas y debilidades, promover el debate constructivo y asegurar el avance de la ciencia a través de la objetividad.

En política y sociología se la observa como el análisis y juicio hacia políticas, decisiones o sistemas de poder, permite identificar fallos, inconsistencias o el beneficio que ofrecen a determinados grupos de dominio, enfocados en la rendición de cuentas, la transparencia y el cambio social, hacia la justicia e igualdad, es decir, cuestiona lo aceptado y promueve reformas democráticas, fundamentada en la teoría crítica y pensadores como Michel Foucault (1926-1984).

Existen seis tipos de crítica, la constructiva, que identifica problemas y ofrece soluciones; la destructiva,  ataca, es despectiva y no aporta, denota resentimiento social; la positiva, identifica lo favorable y sus fortalezas; la instructiva, enriquece el conocimiento y el aprendizaje; la superflua, señala errores sin ofrecer alternativas, es subjetiva y sin fundamento; la crítica artística y cultural, enfocada en las artes, y, la crítica académica anexa a los contextos científicos y la investigación, afirma o niega contexto o amplia la evidencia empírica.

Por su parte, el criticón denota inclinación excesiva a fallos o juzgar de forma desfavorable, muchas veces sin fundamento, autocrítica o bajo un enfoque constructivo, diferente al pensamiento crítico, que analiza objetivamente los problemas y se enfoca en evidencia empírica y data, para respaldar sus aseveraciones y mejorar, buscando la verdad sobre lo establecido a nivel popular.

Si fundamentamos lo expuesto en el rol que debe cumplir la sociedad para que exista un buen gobierno, está (sociedad) debe demostrar inconformidad frente a los hechos, sin justificar errores, por aciertos. La inconformidad genera critica, denuncia, propuestas y deseos de cambio frente a lo establecido. No decir nada, callar, o simplemente elogiar, es ser cómplice de los problemas que enfrenta y enfrentará la sociedad.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com 

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