De acuerdo con cifras preliminares, el Ecuador cerrará el 2025 como el año más sangriento de su historia. Y es que hasta el pasado 28 de noviembre, ya sumaban 8.272 muertes violentas, es decir, más de los 8.248 casos reportados en todo el periodo 2023, en el que se alcanzó su cota máxima. Ciertamente, estas cifras son de terror y lamentablemente subirán hasta el cierre del presente año con un guarismo que apunta –como proyección- por arriba de los 9.200 homicidios intencionales, convirtiendo a esta otrora isla de paz en un Estado fallido, dominado por la violencia y la penetración del narcotráfico y el crimen transnacional.
De otro lado, estas estadísticas dejan en claro el absoluto fracaso del plan de seguridad (si es que alguna vez hubo algún documento con esas características y formalidades) del presidente Daniel Noboa. Es evidente que una estrategia sustentada únicamente en el monopolio de la violencia legítima, entiéndase permanentes estados de excepción, disposición para que la fuerza militar permanezca en las calles, endurecimiento del marco normativo, etc., por sí solos resultan insuficientes para enfrentar un problema bastante complejo.
Entonces, de lo que hablamos es la urgencia de articular acciones que permitan abordar soluciones integrales que incluya la aplicación supervisada del monopolio de la fuerza, pero también –y, sobre todo- de una robusta política social y de inversiones que facilite brindar a nuestros niños y jóvenes opciones para su desarrollo y del núcleo familiar. Asimismo, resulta fundamental que el Estado ejerza efectiva presencia en espacios nacionales olvidados y que han sido ocupados, de alguna manera, por fuerzas irregulares u organizaciones criminales.
También, urge establecer mecanismos de cooperación y trabajo de inteligencia con el resto de países, lo cual no significa, de modo alguno, ceder soberanía o someterse a los intereses del imperialismo. Esto es determinante que se entienda sobre todo por quienes gustan pensar en inglés y creer en los cuentos de hadas escritos desde los EE.UU.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion