Zizek señala, que la ausencia no solo es el vacío o la falta de, sino que también puede ser la fuerza que impulsa el deseo y releva la inconsistencia de la realidad. (Zizek).
En un sentido real y abstracto comprendemos que nada es o dura para siempre, al contrario, mientras exista la fuerza que mueva o cambie el estado de las cosas, las cosas cambiarán; y esa fuerza puede ser la ausencia misma.
La no presencia física, la distancia geográfica o el desconectarse de esta realidad aun estando presente, son evidentes factos que te relevan inmediatamente de lo existente: un sillón vacío, una imposición de poder o un liderazgo perdido.
Y porque me refiero. Y es que en un contexto social en el cual mientras debatimos de Drag Queen, Fiestas de Fundación o Sorteos Mundialistas; cosas mucho más importantes y terribles suceden a nuestro alrededor sin la respuesta efectiva de quien debería hacerlo.
Es un país sin un horizonte alentador, transcurrimos el día a día entre violencia e inestabilidad, la muerte no solo acecha, sino que se toma la vida (para variar) de los más vulnerables. 4 niños negros, una pequeña amazónica embalada en un cartón o los mismos campesinos que murieron por represión, y claro está los miles de muertos y desaparecidos que nos llevó ya a tener el año más mortífero de la historia del país
Y aunque te lo encubran como daño colateral de un Estado que combate la delincuencia, la verdad no es así. La realidad es que la ausencia de liderazgo, es la ausencia de Estado. Y salud, educación, seguridad y trabajo son derechos que el Estado te debería garantizar.
Pero no, nuestro contexto hoy fluctúa entre viajes, giras y noticias de prensa rosa entorno a la nobleza que nos gobierna.
La ausencia marcará la ruta, y en la sabia creencia popular, se dice que, a Rey muerto, Rey puesto.
Jorge Ochoa Astudillo
jorge8astudillo@gmail.com